Hoy quiero presentaros a Selena:

Es la protagonista del capítulo final de «El último pastor de las nubes».
Selena tiene la piel rosada, como de manzana; su cara se salpica con múltiples pecas, especialmente bajo sus ojos intencionadamente inexpresivos. Luce media melena rizada, desigual y alborotada, pelirroja, que heredó de su abuela Clara. En su rostro, muestra una media sonrisa, ladeada hacia la izquierda, como una mueca, que decidió instalar allí hace tiempo, de forma permanente; así evita ajustar en su cara continuamente las emociones, aspecto que le resulta agotador. A partir del cuello, todo su cuerpo tiene un color blanco, como de porcelana, rociado por una luna excepcional que reinó majestuosa la noche de su nacimiento. Ese mismo día ya sintió la irrelevancia de su madre y de todos los que la rodeaban, curiosos. Abrió los ojos solo para su abuela. Esta la tocó un instante y comprendió que era especial, como ella; aunque percibió ya en ese momento que algo importante las diferenciaba.
Selena es mala. No puedo escribir que es una cabrona porque es una palabra malsonante, y no es propia de este blog tan amable y comedido. Desde bien pequeña, le complacía especialmente hacer saltar a los gatos, aplicándoles con su mirada una especie de descarga eléctrica que les hacía maullar y huir despavoridos.
Luego se pasó a los humanos. Pero si quieres conocer algo más de sus travesuras y fechorías, tendrás que descubrirlo en el libro 📖
