El capítulo 7 (Anatomía de un consuelo) de «El último pastor de las nubes» 📖 comienza así:
Los vecinos del pueblo saben que tienen dos opciones para visitar a Ferran en su finca. Algunos prefieren entrar por la puerta de la calle Mayor y otros, en cambio, lo hacen por el acceso de la calle Rectoría.
Maria del Mar ha visto así esa esquina:

Los que deciden entrar por la calle Mayor encuentran, justo en la entrada, el dosificador de líquido desinfectante. Acceden a una sala de espera blanca, inmaculada. Unas placas rectangulares situadas en el techo proyectan una luz fría, esterilizante.
En cambio, por la calle Rectoría, nada más cruzar el umbral, les envuelve el olor a incienso. Una alfombra de lana de alpaca cubre el suelo, desplegando una mezcla de geometría precisa y simbología natural. La ventana de la pared izquierda, desde la que cuelga un llamativo atrapasueños, está enmarcada por unas cortinas que llegan hasta el suelo y apenas dejan pasar la luz.
Pero, elijan la puerta que elijan, los vecinos acuden a Ferran —que siempre anda algo despistado y torpe— cuando las cosas no van bien. Cuando algo no funciona correctamente en su cuerpo o en su alma. Con la esperanza de recibir de él las medicinas o los remedios que los liberen de su sufrimiento.
Sin embargo, un suceso extraordinario ocurrió un día.
Silvia acudió al Dr. Ferran por la calle Mayor. Tenía la sensación de que, por dentro, sus órganos desprendían una sustancia oscura, viscosa, que se extendía por todo su cuerpo. Sus ojos ya venían proyectando una tenebrosidad insondable desde hacía unas semanas, desde el accidente de la mina en el que se vio implicado Ramón.
La situación se complicó cuando Silvia se desmayó en la consulta y dejó caer de su mano el cristal de arcoíris que le había hecho llegar Ramón tras el derrumbe de la galería.
Lo que sucedió después puso a prueba a Ferran.
Para conocer el desenlace tendrás que leer el libro 🤷♂️. ¡Espero que te guste!

Luis, pues si, Ferran se ocupa del cuidado y la salud de los vecinos del pueblo, pero lo hace desde dos puntos de vista muy diferentes. Pero sobre gustos no hay nada escrito, como bien sabes 😉 Gracias por pasarte por aquí y comentar.
si el capítulo 7, te lleva por el camino del misterio,efectivamente es necesario leer el libro ,no tan solo para descubrir ese personaje llamado Ferran, que como todo hombre con experiencia en el cuidado del prójimo, nos aporta mucho, estamos en manos del escritor