¿Quién no se ha dado cuenta alguna vez que el acto de hurgarse la nariz mientras espera en un semáforo no estaba siendo tan «íntimo» como pensaba? 😉
Preparando el despliegue de toda la información activa que se va a publicar a principios de diciembre en nuestro Portal de Transparencia, comentamos estos días el equipo de trabajo la importante diferencia que existe entre escribir y producir documentos para «guardarlos en los cajones» o tener interiorizado que finalmente van a ser publicarlos (en todo o en parte): las declaraciones de bienes e intereses, los expedientes de contratación, la relación de puestos de trabajo, los informes técnicos, etc.
Y no nos estamos refiriendo a hacer las cosas «legalmente «y con honestidad (que es lo habitual), sino además que todos enfoquemos, redactemos y produzcamos documentos de forma que el ciudadano lo pueda consultar y sobre todo «comprender» de forma clara e inequívoca.
Coincidimos que esto va a suponer un antes y un después y que realmente todavía hay mucha gente dentro y fuera de la administración que no ha tomado conciencia de la importancia de este proceso de apertura en el que estamos inmersos y de las consecuencias que va a suponer (si se hace bien).
Estos días que he estado merodeando por Portugal, curiosamente allí encontré una idea o eslogan que viene bien para aplicar en estos asuntos y que compartiremos con nuestra organización:
Haz todo como si alguien te contemplase. Epicuro

