Escribiendo sobre un árbol

El fin de semana pasado he tenido la oportunidad de estar en El Vilaró, se trata de un masía situada en el paraje de les Serres de Milany-Santa Magdalena & Puigsacalm-Bellmunt, en el Prepirineo de Girona.

Ahí estuvimos. En una cabaña.

En el momento justo. Las hayas y los robles estaban en trásito, mudándose. Pero cada uno de estos individuos andaban a su ritmo y provocaban un mosaico de colores dorados, amarillos, ocres y, algunos, indescriptibles. Su contemplación conmovía, sobre todo para una mirada mediterránea como la mía. Cualquier pequeña ráfaga de viento originaba una lluvia de sus hojas que se resistían a desprenderse de sus ramas, aunque finalmente disfrutaban de un vuelo único e irrepetible, que terminaba en un lecho húmedo y mullido, acogedor.

La cabaña estaba sobre un árbol. Sí, sobre un árbol. Pero realmente sobre un árbol, quiero decir. Son cosas de mi hijo Andreu que siempre va por delante de todos. El lugar invitaba a la contemplación.

En la habitación donde descansaba se encontraba este bello texto, delicadamente ilustrado, que me invitaba a no dejar de soñar.

Quizás fue una señal. En cualquier caso, durante esos días de retiro, decidí llevar a cabo una nueva lectura y revisión de una colección de diez cuentos en los que llevo trabajando meses. He de decir que quizás debería ser el último repaso (o al menos el penúltimo), de lo contrario seguiré examinándolos toda mi vida, mejorándolos cambiándolos hasta la eternidad.

Tengo que dejar de contemplarlos y hacer algo con ellos.

2 comentarios en “Escribiendo sobre un árbol”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *